D-FORMACIONES

Monday, November 20, 2006

Enemigo público

Enemigo público

Gracias a la química moderna, los huevos no se pegan en la sartén y nuestras axilas están frescas todo el día. Pero esto tiene un precio: las sustancias químicas que pernean la vida actual (desde las toxinas ya conocidas hasta los compuestos más recientes, con repercusiones desconocidas) se acumulan en nuestro cuerpo y pueden permanecer allí durante años. Esto ocurre tanto en la vida cotidiana sin que nosotros nos demos cuenta como lo podemos hacer también con muestras propias intenciones. Existen miles de personas que, al no estar totalmente conforme con su imagen, buscan cambiar introduciendo en su cuerpo sustancias desconocidas. El ejemplo lo podemos encontrar en famosos, deportistas como también en simples ciudadanos que cuentan con los medios necesarios como para someterse a un tratamiento de tal magnitud y mejorar su estética. Los deportistas, por ejemplo, se inyectan anabólicos en su cuerpo con el objetivo de incrementar su masa corporal y así lograr una imagen joven eternamente.
Para la mayoría de la gente, los agentes químicos en el medio ambiente se presentan en dosis diminutas y es difícil detectar algún daño. Pero los accidentes y las zonas con mayores índices de contaminación pueden saturar de toxinas a las personas. Los efectos no son en absoluto sutiles.
La industria química nos brinda productos prácticos a un alto costo humano, y este es más potente cuando los accidentes químicos o las zonas mas contaminadas exponen a las personas a plaguicidas, metales pesados y otras sustancias a niveles mucho mayores de lo que la mayoría de nosotros experimenta. Las víctimas suelen ser los más pobres: personas que viven cerca de chimeneas o basureros y que realizan los trabajos que entrañan mayores riesgos. Estas exposiciones también suscitan inquietud acerca de los rastros mucho menores, en partes por millones, que todos absorbemos en la vida cotidiana.
Los interrogantes son: ¿Hasta donde llegará la industria química?, ¿Podremos combatirla, o nos convertiremos en “seres maquinados”?

Saturday, November 18, 2006

Cuerpo, deporte y globalización


El tránsito progresivo a la sociedad capitalista industrial basada en el principio de rendimiento y en el culto del cuerpo desde una perspectiva razonablemente rentable, se materializa en el movimiento con la transformación -entre otras- de su aspecto lúdico, sustituido por el surgimiento del deporte entendido como la comparación de rendimientos corporales para designar campeones, registrar récords u obtener medallas y trofeos (D-R-R-C). Es un proceso gestado y desarrollado en Inglaterra desde el siglo XVI, que desemboca en la aparición de los Juegos Olímpicos Modernos en 1896. Esto significó la configuración plena, orgánica, institucional y estructuralmente, del D-R-R-C.
La creación de las organizaciones deportivas se produce en la misma medida en que opera la expansión el capitalismo industrial por todo el mundo. Se expande una forma dominante de organización socio-económica, difundiendo igualmente un modo dominante de técnicas del cuerpo: la práctica deportiva basada en el deporte-rendimiento-récord-campeón-medalla.
Deportista-competidor profesional
Cuando la gestión del Comité Olímpico Internacional borró -en 1981- de la Carta Olímpica la palabra amateur al mismo tiempo que desarrolló una campaña de comercialización de los JO, comenzó la profesionalización de los atletas. Entendida como dedicación exclusiva a las actividades inherentes a la competencia (entrenamientos, etc.), el deportista-competidor de hoy es un profesional cuya tarea es competir, ese es su trabajo. Es un proceso que se profundiza en la década del 80 y 90, llegando hoy a su máximo esplendor, cuando ya prácticamente no existen diferenciaciones de competidores, existe un solo tipo de atleta: el profesional.
La necesidad de récords sucesivos, constantes y cotidianos, para mantener la vigencia del espectáculo deportivo, ha convertido el cuerpo en un objeto de experimentación científico y tecnológico. Como cualquier espectáculo por ser contemplado, el D-R-R-C de manera permanente, debe despertar el interés del público; tiene que ser capaz de concentrar la atención de la gente, a tal punto de que, en buena parte de su tiempo libre, la población consuma el espectáculo deportivo. Para mantener la espectacularidad del D-R-R-C se ha acudido a cambios en la dinámica de las disciplinas deportivas, favoreciendo los intereses de la TV al precisar y reducir el tiempo de duración de los encuentros.
Pero, lo más importante es la aplicación intensiva y extensiva de la Ciencia y la Tecnología en los materiales e instrumentos utilizados en las competencias y en el cuerpo mismo del atleta-competidor; la ciencia y la tecnología recorren a todos (como unidad integrada) y cada uno de los elementos que componen, afectan e inciden en el competidor, en función de garantizar su triunfo.

El sistema de entrenamiento, la vestimenta, materiales e instrumentos, alimentación, lo sexo-afectivo, los genes, todo el cuerpo del competidor está sometido y orientado por rigurosos criterios científico-tecnológicos. La Ciencia y la Tecnología más avanzadas del mundo son las responsables de la producción de campeones, garantizan elevar la productividad corporal, derribar los récords sucesiva y constantemente y mantener la espectacularidad del D-R-R-C. Ya se considera que algunos atletas son "hombres biónicos", fruto de la ciencia y la tecnología, como es el caso del estadounidense Michael Johnson. Y se realizan experimentos e inventos que ponen en peligro la vida de los deportistas. Desde la genética, con sus innumerables adelantos (genoma humano, clonación, etc.) ya se vislumbra el impacto en los resultados deportivos. Se proyecta que dentro de unos cinco años, una élite de atletas estará en capacidad de recibir mejorías genéticas mediante inyecciones de cadenas de nucleótidos mutadas, que estimulen la producción de glóbulos rojos, los cuales transportan el oxígeno: Por eso, para los organismos olímpicos "el dopaje genético será el próximo tema a tratar".
Como la ciencia y la tecnología no pueden producir campeones y derribar los récords a la misma velocidad, diariamente, con que lo exige el espectáculo deportivo, se tiene que acudir al doping como mecanismo expedito para lograrlo. La preservación del carácter cotidiano del espectáculo deportivo impuso como requisito la presencia cotidiana del doping, su uso generalizado, en el D-R-R-C. El doping es intrínseco al D-R-R-C en la globalización. Como la esencia del espectáculo deportivo es la producción cotidiana, sucesiva y constante de récords, ante la demora o tiempo normal de la ciencia y la tecnología para producirlos y para que el deportista-competidor aguante la explotación intensiva y extensiva a que es sometido compitiendo constantemente, el doping es el recurso indispensable y complementario para lograrlo.
Conclusiones
El espectáculo deportivo industrial-globalizado proporciona el consumo del cuerpo, por el cuerpo y para el cuerpo, en la idea del bienestar físico y corporal: es la venta masiva de imágenes del cuerpo a través de los medios de comunicación, para otorgar "satisfacción" al cuerpo de los compradores. El cuerpo convertido en un ámbito de malestar e insatisfacción, embrutecido por el trabajo, envejecido, deprimido y fatigado por la deshuma
nizante dinámica del industrialismo-globalizador, canaliza su aspiración de perfección, bienestar, satisfacción física, felicidad, estética, a través de el D-R-R-C, quien constituye un escenario social que privilegia la perfección física, inmersa en un modelo ideal de convivencia humana que transcurre para la mayor parte de la sociedad como una forma productiva de utilización del tiempo libre.
Ese deseo insatisfecho de alcanzar una corporeidad realmente apropiada, no extraña, ni mutilada, ni antiestética, se canaliza consumiendo objetos-mercancías encabezados por el récord-campeón: la imagen del cuerpo del campeón, el modelo de la superación…; a falta de una felicidad real podemos contentarnos no sólo con las imágenes publicitarias a modo de fantasías sino (por lo menos) con una satisfacción aproximada y por delegación gracias a las mercancías.
El D-R-R-C hace del el cuerpo un objeto de experimentación científico y tecnológica con la pretensión de convertirlo en una máquina productora de resultados, récords, de manera permanente e infinita. El campeón, que derriba e impone récords, simboliza el manejo y técnicas del cuerpo propio del mundo industrial, "en tanto que encarna la unificación y la centralización de los gestos eficaces y operativos. El campeón es el modelo de una máquina industrial de producir resultados. Es la perfección tecnológica encarnada"
La exigencia de una productividad deportiva cada vez más creciente y rápida, que no puede ser canalizada por la dinámica ordinaria de la ciencia y la tecnología, requiere la generalización del doping para mantener el cuerpo como máquina productora de resultados. Agrediéndolo brutalmente, ocasionando daños irreversibles y en muchos casos oportunidades hasta la muerte.

Saturday, November 11, 2006

Deportistas a medida





Cuando el atleta se encuentra con su límite natural, la técnica le da una mano para seguir superando record olímpicos.

La superación del hombre por el hombre en los deportes pasó a ser una idea romántica. El límite físico parece caminar sobre una cuerda floja sostenida por la ciencia. ¿Cuánto más rápido puede correr un ser humano? Tal vez la respuesta ya no esté en los atletas, sino en la técnica.
La tecnología rompe con el tope físico de los deportistas, quienes necesitan de la técnica –en todas sus variantes- para competir con éxito. El ejemplo más exponencial de estos avances científicos son los Juegos Olímpicos, en donde el medallero marca una gran diferencia entre aquellos países técnicamente desarrollados y aquellos que son técnicamente pobres.
Cuando Moreno, en Crítica de la razón informática, opone lo natural a lo artificial, sostiene que esta relación se ha transformado en una trama compleja. “No es solo lo artificial lo que da pie a lo natural, sino que es lo artificial que se une, que pasa a formar parte de lo natural”. El cuerpo del deportista se encuentra en un proceso constante de artificialización, mediante todo tipo de estimulantes internos y externos que mutan su fisonomía.

Desde afuera

En los Juegos Olímpicos del año 2000, la federación Internacional de la Natación aceptó la utilización de trajes enterizos en lugar de trajes de baños para las mujeres y slips para hombres.
El traje enterizo, confeccionado en lycra, ayudaba a evadir las “demoras” provocadas por el rozamiento de la piel con el agua. Además cuidaba mejor la energía, mejoraba la circulación de la sangre y reducía la vibración muscular.
Esta implementación tuvo dos consecuencias en el mundo del deporte: la primera tiene que ver con la disminución de la capacidad propia de cada deportista. Ya no es tan relevante lo que el deportista puede, sino lo que tiene. La segunda es controversia económica que plantean estas innovaciones técnicas. No todos los atletas se encuentran en igualdad de condiciones materiales. Los países en vías de desarrollo somos el mejor ejemplo, de que sin estas “actualizaciones” nos quedamos fuera del deporte de alto rendimiento ¿técnico?

Wednesday, November 08, 2006

D-FORMACIONES

D-FORMACIONES

Saturday, October 28, 2006

¿Cómo ser John Malkovich?

Así como se encuentra retratado en la película, donde se le ofrece, a la gente que quiera ser por un momento otra persona, ingresar al actor y director John Malkovich, hoy cabe la posibilidad de realizar un transplante de rostro y no ser más el mismo.
Entonces: ¿Ya no somos dueños de nuestro cuerpo?
Dueños: propietarios. Propiedad: derecho a gozar y disponer de una cosa con exclusión de otra persona.
Podemos, en todo caso, disponer de nuestras manos, pies, caras y entregársela a alguien o a un algo sin que nuestra participación sea del todo influyente.
Desde Londres nos llega la noticia de un primer trasplante de rostro completo: la posibilidad de convertirse en un “otro” y sus consecuencias.
“La idea de tener un cuerpo permite suponer que estamos en posesión de un cuerpo” como lo dice Maldonado, ya no se cumple. Ahora podemos decir que rige la noción del despojo, abandono o hasta renuncia de nosotros mismos. No obstante, podemos poseer y adquirir otro ser. Dejar de ser natural para ser cada vez más artificiales.

EDITORIAL: DE LAS TRANSFORMACIONES A LAS DEFORMACIONES

El siglo XXI impone un nuevo tipo de sociedad: con habitantes más activos, deportistas, exitosos, bellos, competitivos, estilizados, sanos.
Si bien estos “avances” son generados por la propia naturaleza del hombre, es el ser humano mismo quien no puede frenar la técnica. Su aceleración está yendo más rápido de lo que su inventor pueda moldare, manipular, formar o deformar.
Las formas técnicas entonces componen, constituyen, integran, organizan, instruyen y hacen.
Por eso podemos ver desde este blog cómo ellas deforman positiva o negativamente al cuerpo en su vida cotidiana.
Ejemplo de ello son las drogas utilizadas para la práctica de deporte en pos de un mejor y mayor rendimiento, como la contaminación que emana de las ciudades afectando la salud de quienes la habitan hasta los genes de los futuros habitantes, además de las cirugías estéticas y aparatos para verse como un otro al punto límite de su de-formación.